Testimonios

Valery tenía cinco meses de embarazo cuando se enteró que Andrew nacería con labio fisurado. Como no tenía mucha información sobre ello, decidió buscar en internet, pero al ver imágenes de casos muy severos, se sintió más preocupada y deprimida. Por ello decidió buscar ayuda de un psicólogo, quien le explicó que sería era posible operar a su bebe.

Andrew se ganó el corazón de todos en su familia desde que nació, sobre todo el de su abuelita quien los acompañó el día de su cirugía. Valery se enteró de la Misión Internacional 2018 de Operación Sonrisa, cuando Andrew tenía 9 meses y lo llevó al primer día de evaluaciones. Ambos llegaron al hospital a la 1 de la mañana, para asegurarse de ser los primeros en ser atendidos. Valery se sorprendió mucho al ver que ya había muchos otros bebes como el suyo, haciendo fila desde esa hora.

El equipo de voluntario médicos de la misión internacional le devolvió la sonrisa a Andrew, a su mamá y a su abuelita, incluso organizaron una fiesta en casa para celebrar que había sido operado.

Esta es una organización maravillosa para las personas que necesitan ayuda y no tienen los recursos para pagar la cirugía. La paciencia que tienes con cada paciente y familia es increíble.”, dijo Valery en el control post operatorio anual de Andrew.

 

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Desde muy pequeña, Gabriela tuvo que aprender a cuidarse a si misma y superar muchos obstáculos. Cuando tenía 13 años, se mudó con su hermana mayor a la ciudad de Iquitos, para alejarse de las personas que le hacían daño.

Años después, tuvo a su primer hijo, Fabiano Leao, quien nació con fisura bilateral y paladar hendido. “Casi me muero de tanto llorar”, dijo Gabriela, recordando la primera vez que vio a su bebe. Sin embargo, esto no le quito la fuerza para viajar desde Iquitos hasta Lima, durante cinco días, con el objetivo de llevar a Fabiano a la Misión Internacional en mayo del 2018.

Ambos asistieron al día de evaluaciones de la misión, donde Fabiano fue atendido por el equipo médico de Operación Sonrisa. Estar en la misión, rodeada de muchas otras familias que pasaban lo mismo que ella, hizo que Gabriela se sintiera más cómoda y le dio esperanzas sobre el futuro de su bebe.

 

 

Fabiano fue programado para ser operado en los siguientes días y la vida de ambos cambió para siempre:

“Gracias por cambiar mi vida. Antes de su cirugía cada vez que miraba su cara quería llorar. Nunca pensé que vería a mi hijo feliz o que volvería a ser feliz “.

Un año después, Gabriela y Fabiano volvieron al hospital Daniel Alcides Carrión, durante la Misión Internacional 2019, para el control post operatorio anual. Ahora ambos viven en Lima y Gabriela está comprometida a continuar con el tratamiento de su bebe de la mano de Operación Sonrisa Perú.

A la fecha, Fabiano ha sido operado dos veces, pero aún queda mucho por hacer, ya que un niño con labio fisurado y/o paladar hendido requiere de distintas intervenciones quirúrgicas a lo largo de su vida. El apoyo y las donaciones de personas de buen corazón nos permiten seguir creando historias como la de Fabiano y Gabriela.

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Patricia tomó la decisión de dejarlo todo para poder criar a sus hijos en un ambiente en el que pudiera darles el amor y cuidado que merecen. En ese momento, estaba embarazada de su segundo hijo, Patrick.

Cuando Patrick nació con el labio fisurado, Patricia se sintió muy preocupada por su futuro. El pediatra le explicó que sería posible operarlo, pero ella sabía que no sería fácil hacerlo por su cuenta, entonces empezó a buscar una organización que pudiera ayudarla a devolverle la sonrisa a su hijo. Es así como descubrió a Operación Sonrisa Perú y se decidió llevar a Patrick a la Misión Internacional en mayo del 2018.

Patricia se enteró acerca de la Misión Internacional, una noche antes del primer día de evaluaciones, pero eso no la detuvo y llevó a Patrick para ser atendido por el equipo de voluntarios de Operación Sonrisa. Dos días después, recibieron la noticia que esperaban: Patrick estaba apto para recibir una cirugía y sería operado en los próximos días.

Al inicio, Patricia estaba nerviosa, pero cuando vio la nueva sonrisa de su hijo, supo que había llegado al lugar indicado. La cirugía de Patrick le dio a Patricia el impulso y la tranquilidad que necesitaba para poder empezar una nueva vida.

 

 

Un año después, ambos volvieron a la Misión Internacional en el Hospital Daniel Alcides Carrión, para el control post operatorio de Patrick: “Estoy muy agradecida con todos ustedes. Gracias por cambiar mi vida y la de mi hijo”, dijo Patricia.

¡Gracias Patricia por confiar en nosotros para hacer sonreír a tu hijo!

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Valeria Guerra García es la nueva CEL de Perú, es decir, la encargada de dirigir los 7 clubes escolares de Operación Sonrisa durante los próximos 2 años.

Vale nos contó sobre su experiencia como voluntaria desde que ingresó a Operación Sonrisa hasta la conferencia Latinoamérica en acción, donde representó a Perú junto con un equipo de 16 voluntarios de distintos colegios.

¿Desde cuando eres voluntaria? ¿Cómo decidiste serlo?

Soy voluntaria desde hace casi tres años, comencé mi voluntariado haciendo cosas pequeñas; colectas, ventas de galletas, pequeñas actividades que me llevaron a enamorarme por completo de la fundación.

Soy voluntaria desde hace casi tres años, comencé mi voluntariado haciendo cosas pequeñas; colectas, ventas de galletas, pequeñas actividades que me llevaron a enamorarme por completo de la fundación.

Creo que involucrarme en esas cosas que en el momento parecían insignificantes me llevaron a donde estoy hoy. Tuve la oportunidad de ir a un día de evaluación y fue ahí que me di cuenta del verdadero impacto que Operación Sonrisa tenía en la vida de las personas y que formar parte de algo tan grande valía la pena.

¿Cómo llegaste a ser CEL?

Valeria (primera a la derecha) y su equipo Keraná

Desde el momento en el que llegué a mi primer LEA (República Dominicana 2018) y vi al equipo CUEL 18 decidí que estar en su lugar iba a ser mi meta para el 2019. Durante todo el 2018 me esforcé lo más que pude para que el club de mi colegio crezca, ayudé en todo lo que pude y decidí que tenía que empezar a hacer que los problemas de otros se vuelvan mi responsabilidad.

Después de un año repleto de actividades para Operación Sonrisa, amistades nuevas, mucho amor y apoyo de muchas personas, tuve el valor de aplicar y fui escogida CEL para el periodo 2019 – 2020.


¿Cuáles son tus nuevas responsabilidades como CEL?

Como miembro del equipo CEL 2020, mis responsabilidades son, involucrar más a los voluntarios con la fundación y que se sientan acogidos por ella, velar por que los cuatro pilares de Operación Sonrisa se respeten, y asegurar la buena comunicación entre los voluntarios, los presidentes de cada club y la oficina para asegurar que todo salga bien durante el año.

También debo comunicarme con el equipo CUEL 2020 durante todo el año para que los clubes crezcan en Latinoamérica, y organizar junto a ellos, la conferencia latinoamericana LEA.


¿Qué cosas nuevas aprendiste en LEA 2019?

LEA 2019 me enseñó muchas cosas, lecciones que me van a acompañar para siempre. Tan solo el lema, “Atrévete a vivirlo”, fue suficiente para cambiar una pequeña parte de mí.

Creo que cada LEA es diferente y especial en su propia manera, este LEA logró que crezca como líder y me ayudó a descubrir aspectos positivos de mi misma que no tenía presente antes. También aprendí que a veces un líder puede serlo sin darse cuenta, muchas de las personas que admiro no sabían el impacto que sus palabras y acciones tenían en mí.

Además, descubrí todo el esfuerzo que va detrás de organizar una conferencia tan grande como un LEA y lo mucho que los voluntarios de Operación Sonrisa y el staff dan para que todo salga lo mejor posible.

Hice muchísimas amistades y conocí a muchas personas con el mismo objetivo: cambiar la vida de los niños con labio fisurado y paladar hendido.


¿Qué aprendiste de tu equipo? ¿Cuáles fueron los retos que tuvieron?

Este año fui “Assistant Team Leader” del equipo KERANÁ, desde el primer día se sintió como una pequeña familia. Aprendí lo rápido que las personas pueden lograr una conexión, ya que logramos funcionar como un solo equipo y nos divertimos mucho en el proceso.

Me di cuenta de lo poco que importaba ganar cuando verdaderamente la estás pasando bien y sentí el apoyo incondicional de los miembros de mi equipo, sin importar los resultados de las competencias que se hacían. Aprendí paciencia, amor, trabajo en equipo y entre muchas risas, y sin darme cuenta, crecí como persona.

La líder de mi equipo fue una persona que influyó mucho en mí y me enseñó a siempre tener una sonrisa en la cara, nos motivó y alentó cada paso.


¿Qué fue lo que más te gusto de LEA y del viaje en general?

Creo que es muy difícil escoger solo una cosa del viaje y la conferencia, pero lo que más me impactó fue conocer a tantas diferentes personas con un solo objetivo. Me encantó haber podido hacer tantas amistades que sé que van a durar de por vida y darme cuenta de cómo verdaderamente, acciones pequeñas pueden llevar a un gran cambio.

La actitud de los voluntarios, el staff y el equipo CUEL´19 me sorprendió desde el comienzo. Todas las personas siempre tenían muchas ganas de participar y una gran sonrisa en la cara, pienso que eso no es algo que se ve tan seguido.


¿Qué le dirías a los chicos que están interesado en ser voluntarios, pero aún no se animan a hacerlo?

Les diría que no tengan miedo. Operación Sonrisa es una familia que los va a acoger desde el comienzo, no importa que tan grande o pequeño sea tu rol de voluntario, cada granito de arena cuenta. Me cambió la vida, me volvió una persona completamente diferente de la que era antes y honestamente creo que involucrarme como voluntaria fue la mejor decisión que he tomado en toda mi vida.

Operación Sonrisa te va a enseñar lecciones que sé que se van a quedar contigo para siempre, la confianza que la fundación le da a los jóvenes es algo que pocas veces van a ver. Gracias a esta fundación conocí a las mejores personas que he conocido en mi vida, personas que en pocos meses se volvieron mi familia.

Les prometo que vale la pena, atrévanse, salgan de su zona de confort y hagan la diferencia. OSP nos da la oportunidad de cambiarle la vida a alguien, ver la cara de un niño al salir de una operación y la reacción de sus padres, son cosas que Operación Sonrisa me ha regalado y para siempre voy a estar agradecida.

Se los digo de corazón, no van a tomar mejor decisión que involucrarse con la familia de operación Sonrisa, anímense, los esperamos con brazos abiertos y una gran sonrisa.

Tatiana es la presidenta del Club Estudiantil del Colegio Newton. Junto a su equipo de estudiantes voluntarios lograron recaudar fondos para llevar a cabo la Misión #83 Lima, donde operamos a 19 niños con labio y paladar fisurado.

Esto fue posible gracias a un año de mucho trabajo para ella y su equipo, te contamos como lo lograron.

Cuando la presidenta anterior del club estudiantil del Newton le propuso tomar su lugar, Tati aceptó el reto sin dudarlo. Su principal motivación es la forma en la que la OSP puede cambiar la vida de una persona tan rápido y la posibilidad de conocer a los niños que van a las misiones para ser operados. “Lo que más me gusta es la forma en la que están organizados, y que a nosotros los jóvenes nos den muchas oportunidades para involucrarnos y sensibilizarnos con todos los niños que sufren tanto por labio fisurado y paladar hendido”, agrega Tatiana.

Tatiana (izquierda) en la Carrera 7k del BBVA

En el 2018, el club organizó un concierto de gala, que reunió a toda la orquesta del Newton, al cual asistieron 600 personas. Las ganancias de las entradas y de la cafetería que se instaló fue destinada a Operación Sonrisa. Este evento fue el favorito de Tati, ya que ella y su equipo se encargaron al 100% de la organización. Además, realizaron 5 bake sales a lo largo del año con el mismo fin.

El segundo gran evento del club, se llevó a cabo en alianza con el BBVA quien los involucró en la organización de la carrera de trabajadores del banco. Fue una carrera de 7km en la que el banco se comprometió a donar 7 soles a OSP por cada kilómetro que corriera cada una de las 400 personas que participaron.

Los chicos y chicas del club pudieron ver los frutos de su esfuerzo en la Misión #83 en la Clínica Auna de Bellavista, “¡Nos sentimos súper emocionados!”- comenta Tatiana “pudimos ver a los niños en la clínica, simplemente es hermoso ver cómo todo valió la pena”.

El consejo de Tati para los chicos que están pensando en ser voluntarios: “No lo piensen dos veces, es una gran oportunidad para crecer como persona, tener conciencia social, y ponerte en el lugar de los demás”.

Scotiabank, banco consolidado en Perú desde el 2006, es una organización enfocada en contribuir con el desarrollo del entorno social del país, promoviendo de manera interna, en sus colaboradores, el compromiso de contribuir con quienes más lo necesitan. En la XX Misión Internacional de Operación Sonrisa Perú, realizada del 4 al 11 de mayo en el Hospital Nacional Daniel Alcides Carrión, Scotiabank fue el principal contribuyente para poder transformar la vida de 122 nuevos pacientes y la de sus familias.

Además de ello, contamos con el apoyo de su programa de voluntariado corporativo, colaboradores de diversas áreas del banco con un objetivo en común: Apoyar en el desarrollo de nuestra última campaña médica, para que más niños, niñas, jóvenes y adultos puedan sonreír.

Los voluntarios asistieron por turnos el día sábado 5 de mayo, el último día de evaluaciones, dispuestos a ayudar en cualquiera sea la tarea encomendada, ya que varios de ellos contaban con la experiencia de participar en campañas anteriores y conocían la complejidad de la etapa de evaluación de pacientes. “La jornada fue cansadora, pero gratificante. Fue una linda experiencia ver como hay personas de tan buen corazón que transforman la vida de muchas personas”, comenta Gloria Silva Merino, Gestor de Seguros del banco.

Los deberes de cada voluntario variaban según pasaban las horas, pero ninguno mostró señales de cansancio, sólo motivación de seguir ayudando. José Valdez, VP Fincor, contó: “Fue una súper experiencia. Se notaba la esperanza y entusiasmo de muchos padres en la posibilidad de que sus hijos puedan sonreír como cualquier otro niño. La experiencia es un buen cable a tierra”. Mariliz Campana, Subgerente de Banca Institucional, agregó: “Las sonrisas de mis hijas las vi reflejada en cada uno de los niños que acompañé. Mi meta fue compartir un lindo momento, llenarlos de amor y felicidad. Los niños son tan increíbles que pese al dolor que les toca vivir, nunca dejan de irradiar felicidad”.

La experiencia fue enriquecedora tanto para Operación Sonrisa Perú como para los voluntarios de Scotiabank, al conocer su gran compromiso con nosotros y nuestros pacientes. Jenny Frías, Gestor de Seguros, finaliza: “Operación Sonrisa está conformada por personas profesionales, sobre todo humanas  que ponen primero las ganas de servir. Gracias a ellos, cientos de personas pueden hacer su deseo, de volver a sonreír, realidad”.

Voluntarios de la empresa UPS Perú, empresa global de logística, transporte y envío de paquetes, participaron de la XX Misión Internacional de Operación Sonrisa Perú, llevada a cabo del 4 al 11 de mayo, en el Hospital Nacional Daniel Alcides Carrión, con el objetivo de ver a más peruanos sonreír y participar activamente en sus comunidades.

Los voluntarios asistieron por turnos desde el lunes 7 al viernes 11 de mayo para así ayudar en el complejo proceso de intervención de los 122 pacientes de todas las edades, quienes fueron beneficiados con las cirugías de labio y/o paladar hendido.

Inicialmente, ellos pensaron que las actividades que realizarían no tenían una importancia especial, como ayudar en la preparación de los cuartos de hospitalización, repartir desayunos y almuerzos para familiares, apoyo a los padres en el cuidado de sus niños, entre otras. Sin embargo, lo que sucedió fue totalmente distinto a los esperado. Cayeron en la realidad de que estaban acompañando a más de cien familias en uno de los días más importantes de sus vidas: el día en el que su hijo, hija, hermano, hermana, padre o madre tendrían la oportunidad de tener una cirugía que cambiaría la forma en cómo ellos ven y enfrentan su día a día. Fueron testigos de cómo los pacientes recuperaban la esperanza y volvían a sonreír.

“Siempre es grato servir a los demás, me llena de muchas satisfacciones”, comentó Nora Garmendia, voluntaria de UPS. Cecilia Vidal, quien también participó en esta oportunidad, complementa: “Al participar de esta campaña por primera vez sin saber de qué manera podía apoyar, me encontré con un panorama que no me esperaba, me hizo reflexionar sobre mis problemas, que yo consideraba grandes, no son nada al ver a tantas madres con sus hijos, esperando la operación que los ayude a poder dibujar en ellos una gran sonrisa. No existe satisfacción más hermosa que ver a un niño sonreír, en cada uno veía a mis propios hijos y me emocionaba mucho. He sido testigo del inicio de este cambio: una sonrisa cargada de felicidad y esperanza no tiene precio”.

 

En primer lugar quiero darle las gracias a Dios y a todas las personas, organizaciones e instituciones que apoyan a Operación Sonrisa Perú porque gracias a ellos es posible la alegrías de muchos niños y padres. La felicidad llega a muchos hogares cambiándoles la vida por completo con una nueva sonrisa que, para familias como la nuestra que no contamos con recursos económicos suficientes, tenemos más ganas de sacar adelante a nuestros hijos.

El día de la evaluación, fuimos muy confiados en que nuestra hija sería operada porque teníamos mucha fe en Dios, nos llenamos de alegría cuando al día siguiente vimos que había sido seleccionada. Fue un martes 23 que mi esposo, mi hija y yo subimos al cuarto piso del Hospital Carrión acompañada por unas señoritas voluntarias que muy amablemente nos indicaron el camino. Ese día fue hospitalizada y yo me quedé a dormir con ella en el hospital donde cada cuatro horas pasaban las enfermeras a medirles la temperatura y ayudarnos con cualquier cosa que necesitáramos.

Aproximadamente a las 9:30 de la mañana vinieron los doctores a llevársela a sala de operaciones, me quedé un poco triste porque Alexandra se fue llorando pero pronto las voluntarias se me acercaron y me llevaron a escruchar unas charlas, junto con otras madres, sobre temas relacionados al cuidado del paciente luego de la operación.

A la hora que me avisaron que mi hija ya había salido de la operación me llevaron a la sala de recuperación, me encontraba muy nerviosa y comencé a llorar. Felizmente luego llegó mi esposo y me sentí más tranquila.

Fue una excelente labor la que realizaron los médicos y todas las demás personas que participaron, me siento muy feliz y agradecida porque existe gente que apoya de esta manera. Ha sido una experiencia que solamente nosotros como padres y ustedes como colaboradores vivimos y viven cada vez que realizan misiones.

Gracias de todo corazón, estaré agradecida eternamente.

Madre: Roxana Llancari Prado

DNI:

Padre: Segundo Luis Vilela Moncada

DNI: 40835375

Paciente: Alexandra Maribela Vilela Llancari

Mi nombre es Pilar Riveros Navarro y mi hija Fergie Rojas Riveros fue operada de labio leporino el día 23 de julio del 2006.

Me siento muy feliz y agradecida con todos ustedes por haber cumplido el sueño que tanto esperábamos mi familia, mi hija y yo.

Ahora mi hija se siente mucho mejor, después de la operación mi bebe no deja de sonreír muchas gracias operación sonrisa y a todos los doctores.

Doy gracias a Dios por poner a ustedes en mi camino a gente solidaria que sin nada a cambio hicieron muy feliz a muchas personas, mi agradecimiento eterno a todos ellos, ahora sólo seguiré luchando para completar el sueño con la operación del paladar que es la que le toca.

En nombre de Feregie y mío otra vez MUCHAS GRACIAS y que Dios los bendiga e ilumine sus caminos.

Mamá: Pilar Ibet Riveros Navarro

DNI: 09781062

Paciente: Fergie Rojas Riveros

Operación Sonrisa se volvió parte de mi vida hace ya casi ocho años cuando mi mamá, quien era parte de la organización, me embarcó en este viaje, el que me ha regalado experiencias y momentos inolvidables, además de incontables enseñanzas y oportunidades de crecer como persona.

Comencé a involucrarme en la organización cuando tenía 13 años, solamente ayudando a recaudar fondos y sin ver el cambio que mis esfuerzos lograban. A los 14, fui a mi primera misión en el Hospital Daniel Alcides Carrión, y fue una experiencia inolvidable. Me enamoré de la labor. Sentí amor al cambiar vidas, al ver a una persona sonreír por primera vez, y es lo que me motivó y motiva a continuar todos los días ayudando.

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