Testimonios

Desde muy pequeña, Gabriela tuvo que aprender a cuidarse a si misma y superar muchos obstáculos. Cuando tenía 13 años, se mudó con su hermana mayor a la ciudad de Iquitos, para alejarse de las personas que le hacían daño.

Años después, tuvo a su primer hijo, Fabiano Leao, quien nació con fisura bilateral y paladar hendido. “Casi me muero de tanto llorar”, dijo Gabriela, recordando la primera vez que vio a su bebe. Sin embargo, esto no le quito la fuerza para viajar desde Iquitos hasta Lima, durante cinco días, con el objetivo de llevar a Fabiano a la Misión Internacional en mayo del 2018.

Ambos asistieron al día de evaluaciones de la misión, donde Fabiano fue atendido por el equipo médico de Operación Sonrisa. Estar en la misión, rodeada de muchas otras familias que pasaban lo mismo que ella, hizo que Gabriela se sintiera más cómoda y le dio esperanzas sobre el futuro de su bebe.

 

 

Fabiano fue programado para ser operado en los siguientes días y la vida de ambos cambió para siempre:

“Gracias por cambiar mi vida. Antes de su cirugía cada vez que miraba su cara quería llorar. Nunca pensé que vería a mi hijo feliz o que volvería a ser feliz “.

Un año después, Gabriela y Fabiano volvieron al hospital Daniel Alcides Carrión, durante la Misión Internacional 2019, para el control post operatorio anual. Ahora ambos viven en Lima y Gabriela está comprometida a continuar con el tratamiento de su bebe de la mano de Operación Sonrisa Perú.

A la fecha, Fabiano ha sido operado dos veces, pero aún queda mucho por hacer, ya que un niño con labio fisurado y/o paladar hendido requiere de distintas intervenciones quirúrgicas a lo largo de su vida. El apoyo y las donaciones de personas de buen corazón nos permiten seguir creando historias como la de Fabiano y Gabriela.

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Scotiabank, banco consolidado en Perú desde el 2006, es una organización enfocada en contribuir con el desarrollo del entorno social del país, promoviendo de manera interna, en sus colaboradores, el compromiso de contribuir con quienes más lo necesitan. En la XX Misión Internacional de Operación Sonrisa Perú, realizada del 4 al 11 de mayo en el Hospital Nacional Daniel Alcides Carrión, Scotiabank fue el principal contribuyente para poder transformar la vida de 122 nuevos pacientes y la de sus familias.

Además de ello, contamos con el apoyo de su programa de voluntariado corporativo, colaboradores de diversas áreas del banco con un objetivo en común: Apoyar en el desarrollo de nuestra última campaña médica, para que más niños, niñas, jóvenes y adultos puedan sonreír.

Los voluntarios asistieron por turnos el día sábado 5 de mayo, el último día de evaluaciones, dispuestos a ayudar en cualquiera sea la tarea encomendada, ya que varios de ellos contaban con la experiencia de participar en campañas anteriores y conocían la complejidad de la etapa de evaluación de pacientes. “La jornada fue cansadora, pero gratificante. Fue una linda experiencia ver como hay personas de tan buen corazón que transforman la vida de muchas personas”, comenta Gloria Silva Merino, Gestor de Seguros del banco.

Los deberes de cada voluntario variaban según pasaban las horas, pero ninguno mostró señales de cansancio, sólo motivación de seguir ayudando. José Valdez, VP Fincor, contó: “Fue una súper experiencia. Se notaba la esperanza y entusiasmo de muchos padres en la posibilidad de que sus hijos puedan sonreír como cualquier otro niño. La experiencia es un buen cable a tierra”. Mariliz Campana, Subgerente de Banca Institucional, agregó: “Las sonrisas de mis hijas las vi reflejada en cada uno de los niños que acompañé. Mi meta fue compartir un lindo momento, llenarlos de amor y felicidad. Los niños son tan increíbles que pese al dolor que les toca vivir, nunca dejan de irradiar felicidad”.

La experiencia fue enriquecedora tanto para Operación Sonrisa Perú como para los voluntarios de Scotiabank, al conocer su gran compromiso con nosotros y nuestros pacientes. Jenny Frías, Gestor de Seguros, finaliza: “Operación Sonrisa está conformada por personas profesionales, sobre todo humanas  que ponen primero las ganas de servir. Gracias a ellos, cientos de personas pueden hacer su deseo, de volver a sonreír, realidad”.

Voluntarios de la empresa UPS Perú, empresa global de logística, transporte y envío de paquetes, participaron de la XX Misión Internacional de Operación Sonrisa Perú, llevada a cabo del 4 al 11 de mayo, en el Hospital Nacional Daniel Alcides Carrión, con el objetivo de ver a más peruanos sonreír y participar activamente en sus comunidades.

Los voluntarios asistieron por turnos desde el lunes 7 al viernes 11 de mayo para así ayudar en el complejo proceso de intervención de los 122 pacientes de todas las edades, quienes fueron beneficiados con las cirugías de labio y/o paladar hendido.

Inicialmente, ellos pensaron que las actividades que realizarían no tenían una importancia especial, como ayudar en la preparación de los cuartos de hospitalización, repartir desayunos y almuerzos para familiares, apoyo a los padres en el cuidado de sus niños, entre otras. Sin embargo, lo que sucedió fue totalmente distinto a los esperado. Cayeron en la realidad de que estaban acompañando a más de cien familias en uno de los días más importantes de sus vidas: el día en el que su hijo, hija, hermano, hermana, padre o madre tendrían la oportunidad de tener una cirugía que cambiaría la forma en cómo ellos ven y enfrentan su día a día. Fueron testigos de cómo los pacientes recuperaban la esperanza y volvían a sonreír.

“Siempre es grato servir a los demás, me llena de muchas satisfacciones”, comentó Nora Garmendia, voluntaria de UPS. Cecilia Vidal, quien también participó en esta oportunidad, complementa: “Al participar de esta campaña por primera vez sin saber de qué manera podía apoyar, me encontré con un panorama que no me esperaba, me hizo reflexionar sobre mis problemas, que yo consideraba grandes, no son nada al ver a tantas madres con sus hijos, esperando la operación que los ayude a poder dibujar en ellos una gran sonrisa. No existe satisfacción más hermosa que ver a un niño sonreír, en cada uno veía a mis propios hijos y me emocionaba mucho. He sido testigo del inicio de este cambio: una sonrisa cargada de felicidad y esperanza no tiene precio”.

 

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