
Del 20 al 26 de enero, realizamos con éxito el Programa Quirúrgico Local N.° 107, una jornada que nos permitió devolver sonrisas, confianza y nuevas oportunidades de vida a 30 pacientes y a sus familias.
Este primer programa, realizado en alianza con el Hospital Nacional Dos de Mayo, que nos brindó sus instalaciones y el respaldo de su personal de salud, no sólo marcó el inicio de nuestras actividades quirúrgicas, sino también la reafirmación de nuestro compromiso con quienes más lo necesitan.
Asimismo, contamos con la participación de más de 50 voluntarios médicos y profesionales de diversas especialidades, quienes pusieron al servicio de nuestros pacientes su experiencia, profesionalismo y, sobre todo, su calidad humana.

Nuestros voluntarios no médicos desempeñaron un rol fundamental en la logística, organización y acompañamiento, asegurando que cada etapa del programa se desarrollara de manera ordenada y eficiente. En cada uno de ellos vimos reflejada una profunda vocación de servicio, entrega y compromiso.
El programa inició con una jornada de evaluación médica integral, en la que 96 pacientes fueron atendidos por las especialidades de cirugía plástica, pediatría, anestesiología, enfermería, odontología, nutrición, terapia de lenguaje y psicología. Fue un día intenso y cargado de emociones. Largas filas, historias de vida conmovedoras y familias que llegaron desde distintos puntos de Lima y del interior del país, todas unidas por una misma esperanza. Cada evaluación representó mucho más que un acto médico: fue el inicio de una transformación real para cada paciente y su entorno familiar.
Durante tres días de cirugías, el compromiso y el sentido humano de todo el equipo se hizo evidente en cada procedimiento. Se realizaron 30 cirugías exitosas.
Este resultado no sólo refleja capacidad técnica y organización, sino también el trabajo en equipo, la empatía y el propósito que nos une como organización: cambiar vidas a través de una sonrisa.
En esta jornada destacamos el valioso aporte de los médicos y enfermeras del programa Pathways, quienes participaron activamente demostrando excelencia técnica, liderazgo y una gran sensibilidad humana.

Su participación reafirma que la formación continua es clave para garantizar una atención de calidad y para asegurar la sostenibilidad de nuestros programas, fortaleciendo los sistemas de salud locales y ampliando nuestro impacto a largo plazo.
El cierre del programa estuvo cargado de emociones. Familias que llegaron con incertidumbre hoy regresan a casa con esperanza. Voluntarios que entregaron todo durante estos días se llevan consigo historias que permanecerán para siempre en su memoria.
En cada abrazo, en cada palabra de agradecimiento y en cada sonrisa compartida, se hizo presente el espíritu que nos guía como organización: “We Build Hope”, no como un lema, sino como una realidad que se construye día a día, en cada sala, en cada paciente y en cada familia.
Así comenzamos el 2026: con 30 nuevas sonrisas y la certeza de que juntos transformamos vidas.